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Cosas que pasan

5 julio 2010

Aquella noche de zapping con Tatu, luego de la interrupción de Hernán, no volvió a pasar mas nada. Yo tenía ganas de seguirla, y creo que ella también, pero con Tatu nunca es tan simple. Los dos conocemos muy bien los riesgos que implica que entre nosotros pase algo. Y basta con una interrupción como la de Hernán para ponernos racionales, bajar nuevamente a tierra y volver a nuestra postura habitual.

De todas formas, no creo que a Tatu le pase conmigo lo que a mí me pasa con ella. Creo que le gusto, pero no me desea de la misma forma. A veces le asoma el jueguito del histeriqueo, pero otras veces se comporta conmigo como si fuese un hermano mas. Pero bueno, a juzgar por mi forma de proceder con Tatu, ella tranquilamente podría pensar parecido en cuanto a mí. Que se yo….

También me doy cuenta que a esta altura, y habiendo llegado hasta donde llegué con Tatu, me resultaría mas estimulante sentir que ella me desea con locura, aún sin poder tocarle un pelo, a tener un encuentro real que ocurra solo porque “se dio así”. Estoy seguro que no pensaba igual hace 6 meses, pero la cosa ahora cambió. Eso no significa que no lo aprovecharía de tener la oportunidad, pero estoy seguro que no lo sentiría completo.

Ay, Tatu, Tatu… ¿Por qué mierda no es todo mas simple?

Por otra parte, hoy me escribió Karina contándome dos novedades: 1) ya tiene fecha de regreso definitiva a Buenos Aires y 2) este fin de semana largo va a andar por acá visitando a la familia (aunque entiendo que en Uruguay no es finde largo, pero bueh). Supongo que si me escribió contándome ésto debe ser porque quiere que nos veamos.

Si se da la oportunidad, hoy le voy a contar las novedades a Tatu, a ver como reacciona.

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Horas extra

1 julio 2010
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Ese día me quedé en la oficina adelantando laburo. Pasadas las 19hs, cuando ya casi no quedaba nadie, vi pasar a Carla. Me fijé en el chat interno de la empresa y vi que Carla seguía conectada, entonces le escribí.

Dobel: ¿Qué hacés en la oficina todavía?
Carla: Terminando unos informes.
Dobel: ¿No podés terminarlos mañana?
Carla: Mañana hay que entregarlos, así que prefiero ya dejarlos listos y no correr después.
Dobel: Bueno, suerte.
Carla: ¡Gracias! 🙂

Al rato ya no quedaba nadie a la vista, pero Carla seguía conectada. Ya no pude concentrarme en mi trabajo, solo podía pensar en Carla y en que estábamos los dos solos en la empresa. Entonces fui hasta la oficina de recursos humanos, a ver si le podía sacar algo de conversación “casual”.

– Hola.
– Hola.
– Nunca había entrado a esta oficina.
– ¿No? Bueno, ahora sí.
– Está bueno acá. Está aislada del resto de las oficinas, y lejos del quilombo diario.
– Si, eso está bueno para concentrarse, pero un poco se siente el aislamiento. Uno está como desconectado del resto, no te enterás de lo que pasa afuera, y a veces eso no está tan bueno.
– Si querés privacidad, sí está bueno.
– Sí, aunque siempre hay alguien que te interrumpe, cof cof.
– Touché.
– Nah, todo bien. No te lo vayas a tomar en serio.
– No te preocupes. No soy muy susceptible.
– Mejor.
– Y decime… ¿tenés llave de esta oficina?
– Si, cuando me voy la cierro. Esta oficina nunca queda sin llave, por motivos obvios. ¿Por qué preguntás?
– Por nada.
– ¿Te gustaría encerrarte acá?
– ¡Con vos adentro, seguro! Jajaja.
– Yo prefiero la puerta sin llave. La adrenalina de la posibilidad de ser atrapada in fraganti…
– In fraganti haciendo informes ¿no?
– Claro ¿de qué otra cosa estamos hablando? Jajaja.
– De ninguna otra cosa. Jajaja. Bueno, te dejo terminar.
– Sí, dale. Dejame terminar.
– Adiós.

Volví a mi computadora e intenté seguir con algo de laburo, pero no pude. Miré algunas boludeces en Internet, pero mi mente no se alejaba de Carla. El deseo me invadía. Miré y vi que seguía conectada.

Dobel: ¡Boluda!
Carla: ¡Forro!

Me quedé 30 segundos mirando su respuesta e, inmediatamente después, salí casi corriendo hasta la oficina donde estaba Carla. Llegué y entré sin preguntar. Carla giró su silla para mirarme. Luego abrió un cajón y sacó una llave que me entregó sin decir nada.

Noche de zapping

30 junio 2010

Tatu estaba haciendo zapping en el living cuando a mí se me antojó una copita de Baileys. Le ofrecí una a Tatu, pero ella no quiso. Me terminé de servir la copita, tapé la botella y la volví a poner en el aparador. Luego me senté al lado de Tatu.

– ¿Te jode si me siento acá?
– No, para nada.

Tatu siguió haciendo zapping, pero parecía no encontrar nada de su interés en la tele. Entonces apagó y se decidió por la conversación.

– Hace mucho que no me contás de tu trabajo.
– ¿Qué querés que te cuente?
– No se… ¿todo bien? ¿ya te acostumbraste?
– Si todo bien. No es lo mismo que en anterior, pero de a poco me voy integrando.

Le siguió una intrascendente charla relacionada a mi trabajo, hasta que…

– ¿Y Valentina?
– ¿Valentina, qué?
– ¿Qué es lo que hace?
– Trabaja en recursos humanos.
– Ah… ¿y hay muchas chicas?
– ¿En recursos humanos?
– En general.
– Si, hay. No sé si muchas, pero hay. Comparado con el laburo anterior, hay un montón.
– ¿Hay alguna linda?
– Hay.
– ¿Alguna que te guste?
– Sí.
– …
– Pero ninguna tanto como vos.

Se quedó como sorprendida. Evidentemente no esperaba que le tirara esa.

– ¡Tomá, te lo dije!

Pasó un segundo y medio mirándonos fijo y luego nos empezamos a besar. Nos besamos un buen rato  hasta que escuchamos las llaves en la puerta, que no podía ser otro que Hernán. Tatu encendió la tele a una velocidad humanamente imposible, y yo salté hasta la otra punta del sillón.

– Hola ¿Qué hacen?
– Nada, mirando la tele.
– ¿Algo interesante?
– No mucho. Haciendo mas zapping que otra cosa. ¿Te sumás?
– No, paso. Me pego una ducha y me voy.

¡Al fin!

28 junio 2010

Hoy, por primera vez, Carla no se fue cuando yo me uní a la conversación. Es más, en un momento Valentina se fue y nos quedamos charlando los dos solos, y hasta nos jugamos un partido de metegol y todo.

¡Qué linda es!

No hay bien que por mejor no venga

28 junio 2010

Hacerme amigo de Valentina, además de darme la posibilidad de acercarme a Carla, también contribuyó a una mejoría en mi calidad de vida en la oficina. Hoy día, mi jornada laboral es mas llevadera y, en parte, es gracias a ella. Pero los efectos colaterales positivos no terminan ahí. Nuca se me hubiese ocurrido que mi amistad con Vale me iba a ayudar también con Tatu.

Luego del episodio del beso, la relación con Tatu siguió igual que antes, tal como les conté en aquel post. Pero cuando mi amistad con Valentina empezó a evidenciarse también en casa, la cosa empezó a cambiar un poco. Tatu me vió recibir mas SMS’s de lo habitual, hablar mas por teléfono, estar mas tiempo conectado al MSN. Y sumémosle que Hernán insistía con que Valentina está entregadísima y sugería que no deje de darle masita.

No pasó mucho tiempo para que Tatu comience a dar claras señales de celos. Preguntas del estilo “¿Qué es lo que hace?”, “¿Tiene novio?”, “¿Es linda?” comenzaron a aparecer. También aparecieron los consejos del estilo “Vos hacé lo que quieras, pero si está casada yo te aconsejo que no te metas.” en clara oposición a la sugerencia de su hermano.

Yo nunca le confirmé a Tatu estar interesado en Vale, pero tampoco se lo desmentí. Me gustaba que estuviese celosa. Sabía que, mas temprano que tarde, lo iba a capitalizar a mi favor.

La chica de la oficina

22 junio 2010

Se llama Carla y trabaja en R.R.H.H. La vi el primer día de laburo y no pude evitar flashear con ella. Fue como un shock de entrada, no esperaba que le bienvenida a la empresa me la diera semejante belleza.

Sin embargo, de simpática no tenía nada. Muy seria en su presentación y con muy poco margen para la charla improvisada. Igualmente, convengamos que yo tampoco estaba para hacerme el simpático el primer día de trabajo.

Lamentablemente, el itinerario laboral no hace que tenga que tratar con Carla muy seguido, mas bien todo lo contrario, aunque sí me tocó interactuar bastante con Valentina, su amiga y compañera de R.R.H.H. A ella le tocó la tarea de asesorarme sobre cualquier inquietud que yo tuviese en cuanto a la empresa durante el primer mes de trabajo. De mas está decir que, en cuanto me dí cuenta que Vale y Carla eran amigas, decidí aprovechar la situación para hacerme amigo de Vale.

Así fue que poco a poco nos empezamos a acercar con Valentina. Ojo, no vayan a creer que mucho, pero me resulta obvio que ya me gané su simpatía, así como ella se ganó la mía.

Fueron pocas las veces que traté de acercarme cuando Vale y Carla estaban juntas, y todas las veces, en cuanto yo aparecía, Carla se quedaba no mas de medio minuto y luego se iba. Le pregunté a Vale si a Carla le pasaba algo conmigo, pero le adjudicó su comportamiento a la timidez y seriedad de Carla.

Al día de hoy, a Carla no logré sacarle mas que una risa en un chiste improvisado antes de una de sus retiradas.  A Valentina, en cambio, ya le saqué muchas risas, el MSN, el teléfono, varios partidos de metegol y un after office.

Lástima que la que me gusta es Carla.

Al otro lado del río

17 junio 2010

Ayer jugó Uruguay contra Sudafrica por el grupo A de la copa del mundo y, como todos saben, fue victoria charrúa.  En la oficina donde trabaja Kari pararon todo para ver el partido, y hubo un festejo posterior. ¿Cómo lo sé? Porque no solo la tengo a Kari en Fakebook, sino también a Facundo y a Javier, un pibe que trabaja con ellos, y en sus muros aparecieron varias menciones sobre el acontecimiento.

Lo que no apareció en el perfil de Kari, como tampoco en el de Facundo, pero sí en el de Javier, fueron algunas interesantes fotografías del evento. En ellas, entre otras cosas, se los veía a Karina y a Facundo muuuy abrazados. Sospechosamente demasiado, diría yo. Aunque nada comprobable.

Una vez mas: ¡¡¡ FACUNDO, Y LA CONCHA DE TU MADRE !!!!