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Despecho

30 noviembre 2010
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Por Belén, en respuesta a mi consigna del post anterior

Jueves por la noche

Es la tercera vez que me deja plantada. La tercera vez que me hace volver a ser la boluda que suspende cualquier cosa por estar con él. A la mierda, la tercera va la vencida. Se acabó el juego de la sumisa, ahora me va a conocer. ¿Cómo? No tengo ni la menor idea. Pero esta vez no me agarra engulléndome medio kilo de helado frente a la peor película de Jennifer Aniston.
No puedo creer la hora que es, y yo todavía acá haciendo tiempo para esperarlo. Qué boluda que soy, por favor. Saca lo peor de mí, como buen forrito que es. Sabe que me puedo voltear a quien quiera, y por eso le gusta tenerme ahí, rogándole una escapada clandestina un jueves a la noche. Andá a cagar. Juro que me cogería a cualquiera hoy, sólo para probar que puedo.
Y justo vos estás lindo. Te conozco de algún lado…creo que laburás conmigo. ¿En el piso de abajo? Debe ser, porque me estás mirando, y la puta madre, me calienta cómo me mirás. Y te está gustando lo que ves…sí, mirame. Mirame fijo porque hoy no me importa nada, lo único que quiero es que me mires.
Mirame las piernas, recién depiladas. No para vos, pero qué importa. Ahora son tuyas. Uy, se te acelera la respiración mientras me ves subir, se nota que a vos también estás caliente. Dejame que me acaricie los pechos como si fueran tus manos y nos las mías las que los recorren casi distraídamente. ¿Te pongo nervioso? Parece que no, no sos nada tímido. Me gusta. Me mojé solamente de ver tu pija bien parada, y quiero que me veas vos. Ya no me interesa si hay alguien más viendo, mirame vos. No me voy a quedar atrás, dejame que te muestre…
Quiero volver a verte, así, impulsivamente. No me alcanza con un jueguito previo. Quiero que vengas y que me cojas toda la noche, así de sencillo.
Por favor leé el papel. Y no seas cagón.

Madrugada del viernes

Agradezco que seas puntual, estaba a punto de echarme para atrás. Es casi increíble que hayas venido, que estés tan bueno, y que yo no pueda controlar mis pulsaciones pensando hasta dónde va a llegar esto. Te pongo una mano en el hombro mientras pienso algo sensual para decirte, pero no me das tiempo. Me agarrás de la nuca y me besas hasta dejarme boluda. Me encanta que seas así, tan hombre, y que me hagas sentir tan mujer al lado tuyo. No puedo controlarme, toco tu pija y sé que quiero chuparla, como una loca, como si fuera la única pija en el mundo. Me agarrás del pelo y me siento la puta más barata, y sabés qué? Me encanta. Quiero hacerte acabar así, rendido a mí, a mi boca, a mi lengua que te recorre de la punta hasta los testículos. No me vas a dejar, eh?
Te toco el pecho, firme, creo oler un dejo de perfume en tu cuello que me comería a besos. Ahora me estás desnudando y no sé ni dónde tengo la cabeza, lo único que puedo hacer es pedirte que no pares, que no me lastima, que me duele pero me encanta. Te recorro el pecho con la boca y muerdo tus pezones, como vos me hiciste a mí. Sé que te gusta, porque siento tu pija durísima contra mi muslo. Me ponés a mil, quiero que me cojas ahora de la manera más brutal, quiero que me saques toda esta calentura de un golpe. Sí, la tanga es para vos. Soy tan puta que te esperé así, lista para que me la arranques si es necesario.
En cuanto acercás tu lengua siento que me mareo, me invade el placer con cada lamida que me das, una oleada de calor me recorre el cuerpo. Me estás metiendo un dedo en el culo y no me importa, los brazos me flaquean y no sé cuánto más pueda sostenerme en esta posición, pero necesito que sigas. Un lengüetazo más y todos los músculos del cuerpo se me tensionan, la concha se me contrae, y un gemido agudo se me escapa entre los labios. Me hiciste acabar y no te importa, querés seguir.
No me dejás reponerme que ya me las estás metiendo, profundo, rápido, haciendo que me vuelva a calentar, que vuelva a pedirte más. Es increíble cómo tu pija se abre paso, así de mojada debo estar. Ahora quiero volver a chuparla, pero no me dejás, creo que tenés miedo de no poder contenerte y terminar en mi boca.
Me terminás de desvestir y te tiro encima del sofá. Ahora el ritmo lo controlo yo, y con cada estocada veo como se te transfigura la cara, cómo te mordés los labios para no gritar, cómo me agarrás de la cintura y me obligás a bajar cada vez más. Estás tan adentro, tan profundo, que siento que me vuelvo loca, quiero cabalgarte de todas las maneras posibles, te doy la espalda y siento tu respiración por toda mi espina dorsal. Acabo otra vez sin dejar de moverme, con furia, no voy a parar hasta hacer que me llenes de leche. Otra vez metiste un dedo en mi culo, y siento cómo voy cediendo a la presión. El dolor se va haciendo soportable y se mezcla con el placer y el morbo que me provoca tenerte en todos los orificios de mi cuerpo. No tardás nada en darte cuenta, y me tirás al piso para metérmela por atrás, justo como yo quería, de una manera salvaje, primitiva, animal. Me hacés gritar una y otra vez, deliro de placer y dolor, hasta que siento que algo revienta dentro mío. No quisiste acabar en mi boca, así que ahora no me importa nada y te la chupo hasta que te queda sin una gota de semen.
Te vestís y te vas, así como viniste, sin cruzar una palabra. Te lo agradezco, porque no sé si pueda hilar una frase coherente ahora mismo.

Viernes al mediodía

Sí, soy yo, ya me di cuenta que sos vos. Que ni se te ocurra hacer una cara. Ayer me fui al carajo, pero fue ayer. No me mires con ojitos cómplices que ni siquiera sabés mi nombre.
Y sacate esa sonrisa de la cara, que yo hoy casi no me puedo sentar, y la gente no es boluda.

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8 comentarios leave one →
  1. Reed permalink
    30 noviembre 2010 19:25

    Sin palabras!

  2. 1 diciembre 2010 01:03

    Es lo que hay!
    Un saludo

  3. 2 diciembre 2010 21:30

    Después de esto, no me quieran convencer de que no se juntaron a hacerlo realidad, jaja 😛
    Muy muuuy hot TODO!

  4. 4 diciembre 2010 15:43

    apaa, que lindo relato genia.
    Me hubiera gustado ser ese chabon que tanto te miraba jaja 😉
    saludos.

    • 6 diciembre 2010 15:00

      A mí me hubiera gustado ser la mina que tanto mostraba, pero no. Es todo producto de una mente calenturienta, no de la realidad.

  5. 8 enero 2011 13:09

    Primero leí esta parte y después el relato que lo originó.

    Gracias por compartir las letras que me han hecho arrancar bien la mañana.

    Saludos!

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